sábado, mayo 28, 2005

Otra vez el Perro Impar.

Le tiraron la pelotita otra vez.
Picando pasó frente a su hocico
llena de culpas pero con su princesar.
El se acercó cuando la vio estática,
la olfateó y aunque podría haberla mordido
sólo la miró fijamente,
sintió la desconfianza de su azaroso rodar.
Ella, aparentando una pinchazón,volvió zigzagueando sola a las manos de siempre.