La dictadura del psiclo-motor.
Todo está tan enrarecido.
Es como la permanente indiferencia del agua.
Un descensor de eternos e infinitos subsuelos.
Difícil tomar rumbo definido en medio de esta dictadura psiclomotora.
Pero si se disfraza. Me engaña. Juega al no delivery. ¿Qué hacer?
¡Maquinaria motora maldita!
¡Repeticiones, todo lo mismo, ruido lanchoso permanente!
Palabras que tapaste con tu ruido,
las dije igual y todavía están esperando que te apague.
Ellas flotan ; vos rodás. Ellas vuelan y acarician.Lo tuyo es sólo escape suelto y sin sentido que golpea.

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